Las grietas que no se ven: La reconstrucción emocional a un mes del sismo
Hay instantes que se quedan marcados a fuego en la memoria colectiva. Para nosotros, ese instante ocurrió a las 7:34 a. m. del pasado 10 de agosto. En noventa segundos —que para muchos se sintieron eternos— la tierra tembló bajo nuestros pies y, con ella, la ilusión de que el suelo sobre el que caminamos siempre permanece firme. Hoy se cumple un mes. Ha pasado un ciclo entero de días y noches intentando asimilar lo sucedido. El ruido inmediato de la emergencia ha ido cediendo y el polvo más denso comienza a posarse. Sin embargo, cuando cae la tarde y la rutina intenta restablecer su curso, en el silencio de nuestras casas el eco de aquel temblor sigue resonando. Solemos medir la magnitud de las tragedias por lo que los ojos alcanzan a ver: los escombros en las calles, los muros agrietados, las paredes colapsadas. Pero quienes caminamos el territorio del alma sabemos que los daños más profundos no siempre quedan expuestos a la intemperie. Las verdaderas grietas, las más dolorosas, son l...

