La masa en el diván: ¿Por qué el Mundial nos hace olvidar quiénes somos?
Cada cuatro años ocurre un fenómeno hipnótico que paraliza al planeta. Ciudades enteras detienen su ritmo, los horarios de trabajo se alteran y millones de personas, que no se conocen entre sí, terminan abrazadas en una plaza pública o llorando frente a una pantalla por el mismo motivo. Es fácil despacharlo diciendo que "solo es fútbol", pero como psicólogo, y especialmente desde la mirada aguda del psicoanálisis, sé que ahí abajo se está moviendo algo mucho más profundo. El Mundial es, en esencia, la manifestación moderna más perfecta de lo que Sigmund Freud llamó la psicología de las masas. En 1921, Freud escribió un texto clave donde explicaba cómo un grupo de individuos, al unirse bajo una misma causa o ideal, suspende temporalmente su propia individualidad. Lo fascinante de la masa no es que sume las inteligencias de todos, sino que nivela sus inconscientes. Al ponernos la camiseta de la selección, ocurre una especie de magia psíquica: las barreras del "yo" se ...

